La incidencia de la dermatitis atópica ha aumentado entre 2 y 3 veces en los últimos treinta años

¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta a millones de personas en todo el mundo. En las últimas tres décadas, la dermatitis atópica ha aumentado entre dos y tres veces, convirtiéndose en un problema de salud pública cada vez más relevante. Pero, ¿Cuáles son las razones de este incremento y qué podemos hacer al respecto?

¿Cuáles son los síntomas de la dermatitis atópica?

Los síntomas de la dermatitis atópica pueden variar según la edad del paciente y la gravedad de la enfermedad. Sin embargo, los más comunes incluyen:

  • Piel seca y escamosa.

  • Picazón intensa, que puede empeorar por la noche.

  • Enrojecimiento e inflamación de la piel.

  • Presencia de ampollas o exudado en casos severos.

  • Engrosamiento de la piel debido al rascado crónico.

  • Zonas afectadas principalmente en pliegues de codos, rodillas, cuello y rostro en niños, y en manos y pies en adultos.

¿Cómo se combate la dermatitis atópica?

El tratamiento de la dermatitis atópica se basa en la combinación de medidas de cuidado de la piel, control ambiental y tratamiento médico. Algunas estrategias clave incluyen:

  • Uso de emolientes e hidratantes para restaurar la barrera cutánea.

  • Aplicación de corticoides tópicos o inhibidores de calcineurina en casos más graves.

  • Uso de antihistamínicos para reducir la picazón.

  • Control de factores desencadenantes, como alérgenos y estrés.

  • Terapias avanzadas como los inmunomoduladores y la fototerapia en casos resistentes.

  • En algunos casos, el tratamiento con biologícos puede ser necesario para controlar la inflamación severa.

Factores que contribuyen al aumento de la dermatitis atópica 

Son muchos los factores que contribuyen en la aparición y aumento de la dermatitis atópica. Como por ejemplo:

  1. Factores ambientales: La exposición a contaminantes ambientales, como los gases emitidos por los vehículos y la industria, ha aumentado significativamente. Estos contaminantes pueden debilitar la barrera cutánea y desencadenar respuestas inmunológicas que favorecen la aparición de la dermatitis atópica. 
  2. Cambios en la microbiota: La vida moderna ha reducido la exposición a microorganismos beneficiosos debido a la urbanización, el uso excesivo de antibióticos y el aumento en la higiene. Esto puede alterar la microbiota cutánea e intestinal, afectando la respuesta inmunitaria y favoreciendo la inflamación crónica. 
  3. Factores genéticos: Si bien la predisposición genética ha sido un factor clave en la dermatitis atópica, la expresión de estos genes puede verse influenciada por el ambiente. Las mutaciones en genes relacionados con la barrera cutánea, como la filagrina, pueden aumentar la susceptibilidad a la enfermedad. 
  4. Dieta y estilo de vida: El aumento del consumo de alimentos ultraprocesados y la reducción en la ingesta de frutas, verduras y ácidos grasos esenciales pueden afectar la función inmunológica y la salud de la piel. Además, el estrés y la falta de sueño también pueden desempeñar un papel en la aparición de brotes de dermatitis atópica.

Consecuencias y calidad de vida 

El aumento de la dermatitis atópica no solo tiene implicaciones dermatológicas, sino también psicológicas y sociales. Muchas personas que sufren dermatitis atópica, tienen insomnio y una calidad de vida reducida. Además, la enfermedad puede aumentar el riesgo de padecer otras condiciones como asma y rinitis alérgica. 

Estrategias para el manejo y prevención de la dermatitis atópica

  1. Cuidado de la piel: Mantener la piel hidratada con emolientes adecuados y evitar jabones agresivos ayuda a reforzar la barrera cutánea. 
  2. Ambiente saludable: Reducir la exposición a alérgenos y contaminantes, como el humo del tabaco y los productos químicos irritantes. 
  3. Alimentación equilibrada: Consumir una dieta rica en ácidos grasos esenciales, antioxidantes y probioticos puede ayudar a fortalecer el sistema inmunológico. 
  4. Manejo del estrés: Practicar técnicas de relajación, como el yoga o la meditación, puede ser beneficioso para reducir los brotes. 

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